Como Rugido de León

Por Javier Barajas Jiménez

El verso que estaremos considerando en esta ocasión habla acerca de un ángel que Clama como Ruge un León, en dicho pasaje hay muchas cosas interesantes que presentan luz al libro de apocalipsis, tales como “el tiempo no sería más”, sin embargo, en esta ocasión me concentraré solamente en el símbolo del león, las otras expresiones las veremos en un estudio posterior. Este estudio tiene como propósito invitarnos a la reflexión y la meditación de qué actitud tomamos cuando escuchamos la palabra de Señor, ya sea en mensajes que recibimos cada domingo o en la lectura diaria que mantenemos en nuestros hogares, que la monotonía y la constante frialdad no nos hayan acabado y que aun podamos oír cuando ruge el león.  

El símbolo del León.

Muchos de nosotros hemos ido al zoológico ¿cuál es su animal favorito? Seguramente muchos dirán que es el león, pues comparto dicha respuesta, a todos nos impresiona tal animal, nos gusta tanto, que algunos hasta lo han escogido como nombre propio; se llaman León, otros más lo tienen como apellido y se sienten orgullos de él. El león es símbolo de fuerza y belleza, de autoridad y de realeza, sin embargo su rugido hace temblar. En las Escrituras este símbolo es usado tanto de los justos como de los malos (Sal. 22:21). De los justos se dice: “Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está confiado como un león.” (Pv. 28:1). Como decía anteriormente el símbolo de león no es exclusivo de los justos, aun al diablo se le presenta o se le compara con este símbolo “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; (1ª P. 5:8). En apocalipsis a Jesús se le llama el León de Judá, dicha expresión se refiere a la profecía de Génesis 49:8-11 que dice:

“(8) Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. (9) Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará? (10) No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. (11) Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto.”

En el pasaje Jacob sede el cetro a su hijo y presenta a Judá como un león, así que Jesús viene a ser el más grande de los descendientes de Judá y cumple la profecía dicha por los labios de Jacob, el león es el animal más fuerte y feroz de aquel tiempo, Jesús es comparado con un León, en su realeza, belleza y autoridad.           

La palabra león.

La palabra león aparece seis veces en apocalipsis, y también es usado el símbolo para buenos y malos.

  • “El primer ser viviente era semejante a un león;…” (Ap. 4:7)
  • “Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá” (Ap. 5:5)
  • “…sus dientes eran como de leones;…” (Ap. 9:8
  • “Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones;” (Ap. 9:17)
  • “y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.” (Ap. 10:3)
  • “Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león.” (Ap. 13:2)

Cada uno de los pasajes debe ser interpretado de acuerdo a la comparación que se haga referente al león, no es lo mismo, la comparación de una cabeza de león a unos dientes como de leones.  

La figura del rugido del león.

En apocalipsis 10, encontramos una comparación con un león, siguiendo la secuencia del capítulo anterior todos esperaríamos que se tocara la última trompeta, pero se vuelve hacer un paréntesis, al igual que se hizo antes del último sello, y entra en escena un ángel poderoso, este ángel es el que ruge como león, el propósito del ángel es entregar un librito a Juan, para que este lo coma.

El punto central del verso tres es el clamor, este está siendo comparado con el rugido de un león, el rugido del león es fuerte, hace temblar y quien lo escucha debe temer, en el A. T. encontramos algunos pasajes semejantes a este:

“Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras y les dirás: Jehová rugirá desde lo alto, y desde su morada santa dará su voz; rugirá fuertemente contra su morada; canción de lagareros cantará contra todos los moradores de la tierra.” (Jer. 25:30)

“Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.” (Joel 3:16)

“Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?” (Amós 3:8)

“En pos de Jehová caminarán; él rugirá como león; rugirá, y los hijos vendrán temblando desde el occidente.” (Oseas 11:10)

Cuando se escucha el rugido del león el pueble debe temer, el rugido del ángel debe causar temor a los enemigos de Dios.

La voz de Jehová también es como Rugido de León.

Muchos creyentes ya no tienen temor de los mensajes de Dios, cuando el predicador presenta la palabra de Dios, algunos ni se inmutan, y muchos siguen de infieles no reciben la exhortación, son insensibles e indiferentes, están como en los días de Oseas, Dios les reprocha lo mismo “Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer.” (Oseas 11:7) es tiempo de hacer más que sólo hablar, es tiempo de temer ante el rugido del león, el Señor nos advierte que debemos arrepentirnos si hemos sido indiferentes, hipócritas o irrespetuosos a él,  porque si el león ruge hay que temer.

Analiza tu proceder, toma en cuenta la palabra del Señor, y cambia lo que haya que cambiar, todavía hay tiempo, humillante ante la voluntad del Dios y cuando escuches su rugido sabe que si andas rectamente, tal rugido te producirá esperanza.