EL FIN DEL MUNDO INMINENTE

Por Javier Barajas Jiménez

 

La palabra inminente significa: “que está por suceder prontamente” y es por ello que de esta manera, la mayoría de personas anuncian el fin del mundo, lo han venido haciendo desde ya hace más de mil años, ¿Qué haríamos si supiéramos la fecha exacta en que ha de acontecer este evento? Sin duda sería la forma normal publicarlo, anunciarlo y gritarlo, podemos poner de ejemplo a Noe, que aunque no anunciaba el fin del mundo, sí que toda criatura sería destruida de no subirse al arca, pero si creyéramos tener la fecha exacta y empezáramos a publicarla y la misma fuera una mentira ¿Cómo quedaría el creador del universo?, pues una cosa es decir: el fin del mundo llegará, y otra muy distinta es: el fin del mundo es el 31 de Diciembre de 2007, pues para conocimiento y reflexión de todos nosotros, esto ya ha pasado, no precisamente han dicho que será en el 2007, pero sí han dado supuestas fechas.

           El anuncio del fin del mundo es un tema recurrente desde la antigüedad, muchos lo han hecho, ya sean creyentes o científicos o de cualquier otra índole, por muchas décadas se han levantado supuestos profetas anunciando esto que algunos dudan y otros ignoran, ¿por qué llama tanto la atención a las personas dicho evento? ¿Será por su falta de entrega a Dios o por su constante temor a la muerte? Inclusive puede ser la curiosidad de conocer cosas que no puede gobernar la mano del hombre, posiblemente es por todas ellas.

 

Entiendo que no hay temor más grande, que el escuchar que un día nuestro planeta será destruido y que los hombres serán juzgados cada uno conforme a sus obras, sin duda es de temerse, pues el apóstol Pedro dice: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2ª P. 3:11-12) ¡claro que esto produce temor!, pues los cielos pasarán con grande estruendo, la tierra será conmovida y el fuego destruirá todo a su paso, ¿qué otras cosas han de acontecer? No sabemos claramente todo lo que pasará ese día, pero no será nada agradable, por eso es bueno y sumamente beneficioso pensar en ello, anunciarlo a los demás y procurar estar listo para el día en que Dios Juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres (Ro. 2:16) puesto que el fin del mundo y el juicio venidero siempre van de la mano, ya que al acontecer uno también vendrá el otro.

Podría darle una lista de hombres que han proclamado la fecha del fin del mundo, entre los cuales figuran los Testigos de Jehová, Adventistas… etc. Ya desde el año 52 aproximadamente algunos lo hacían (2ª Ts. 2:1-3) pero para mostrarle un cuadro de cómo afecta esta enseñanza a la gente considere el siguiente relato:

 

Tengo un libro que se llama: Las Dramáticas Profecías del Apocalipsis, y la introducción nos muestra la manera en la cual puede afectar a las personas el pensar que se tiene la fecha exacta del fin del mundo, el libro lo describe así:

 

EL PRIMER FIN DEL MUNDO

CUANDO EL MUNDO TERMINÓ POR

PRIMERA VEZ

“El Primer Milenio”, por Augusto Strindberg

 

“El año 999 se acercaba a su fin y la humanidad vivía en medio de los mayores terrores.      

“En Roma y sus alrededores, la vida estaba paralizada.          

“La tierra que nadie cultivaba, estaba cubierta de malas hierbas; el comercio abandonado, y las tiendas, cerradas.

“Los ricos regalaban sus riquezas y con dificultad encontraban quienes quisieran aprovechar sus mercedes.

“Las iglesias permanecieron abiertas día y noche, y todos los días parecían ser domingo.

“Los hombres vestían sus mejores galas, pues deseaban recibir al Salvador de una manera digna.

“La fiesta de Navidad fue celebrada muy solemnemente, y todos vivían en pacífica concordia.

“La gente dormía con las puertas y ventanas abiertas: ya no temían los robos ni los engaños.

“Las panaderías regalaban sus mercancías y las tabernas ofrecían los mejore vinos a cuantos se presentaban. No se reclamaban deudas.

“Las iglesias estaban llenas estaban a todas horas llenas de personas que solicitaban ansiosas la confesión y la comunión.

“Por fin llegó la noche de San Silvestre, último día del año.

“¿Cómo sería la catástrofe? –se preguntaba la gente-. ¿Por un terremoto o bien por una tremenda peste? A medida que el día avanzaba, la angustia de los hombres aumentaba.

“El señor y el siervo se abrazaban llorando, aquél confesando su orgullo, y éste, su indignidad.

“Los enemigos hasta entonces inconciliables se daban la mano y marchaban por las calles cantando himnos.

“Allá, en la vieja capilla de San Pedro, el Papa Silvestre II, celebraba, en el altar mayor, la misa de medianoche.

“La iglesia rebosaba de gente atemorizada.

“En el profundo silencio de la noche, como si midiera los minutos del milenio, podía oírse la respiración que sonaba como los pulmones de un hombre, victima de la fiebre.

“La misa había terminado y todavía la multitud, con la frente inclinada, sin atreverse a mirar a su alrededor, esperaba el momento de la catástrofe final.

“La campana dio la señal de la medianoche… y, después de un momento de estupor, viendo que nada pasaba, las campanas tocaron alegremente a fiesta, mientras el órgano lanzaba las notas del “TE DEUM LAUDAMUS”, que cantaban llorando todos los fieles.

“Los guardias de la ciudad estaban ociosos, ya que el terror de lo que iba a suceder imponía una disciplina absoluta.

“El canto terminó, y los asistentes, locos de contento, se abrazaban, dándose besos de paz.

“De esta manera acabó el primer milenio del nacimiento de Jesús Christo.” [sic.] (JOEL NOVOA, EDITORIA POSADA, S. A.)

 

 

¡Que gran lección nos deja este relato!, aunque la Biblia afirma que el fin del mundo llegará y que muchos no creerán (2ª P. 3:1-18), nunca dice la fecha en que esto ha de suceder, jamás la Escritura lo ha descubierto. Para mi esto basta, como lo debiera hacer para todo creyente, pues algo que Dios no ha querido revelar deberíamos de aceptarlo con alegría y conformarnos a su magnifica sabiduría. Pero muchos hombres no lo hacen y no pueden, estos intentan ganar dinero y popularidad y otros tantos; sólo asustar a las personas sin guiarlas a un verdadero arrepentimiento, pues cuando sus profecías fallan la gente se vuelve más incrédula que antes.

Si alguien le da fecha de tal suceso de inmediato podrá darse cuenta que es un falso profeta.

Si hemos de anunciar el fin del mundo, digamos lo que la Biblia dice, no cosas que ella no dice, es bueno recordarle a las personas que este mundo un día se va a terminar, y que debe vivir agradándole al Señor, este vivo para cuando este llegue o no, pero nunca debe andar dando fechas, porque al que dejan mal es a Dios, ya que siempre lo citan como si el mismo Dios hubiera dicho tal cosa, cuidado no sea que le pase lo que los de año 999.