El día que el cielo guardó silencio

Apocalipsis 8:1-5

Por Javier Barajas Jiménez

 

 
 

Introducción: En la actualidad se acostumbra guardar un minuto de silencio por alguien que ha fallecido, y todos sabemos la razón de tal silencio, pero en el libro de Apocalipsis encontramos un momento en el cual se hizo silencio como por media hora, ¿Por qué fue? ¿Qué paso? y ¿en qué beneficiaba el silencio a los primeros cristianos, y también cómo podemos aplicarlo hoy? Algunos pensaran que había pasado algo malo, otros podemos decir que simplemente se quedaron callados sin haber alguna razón, sin embargo, ¿Qué razón nos da la Biblia de dicho silencio? Acompáñeme a escuchar lo que la Biblia habla y dejemos que nos platique de tan interesante suceso.

 

          Ya en el capitulo cinco se nos había dicho de un libro que contiene siete sellos, al abrir cada uno de ellos, sucedieron varias cosas, pero al terminar ya con el séptimo sello aconteció algo que hoy nos tiene en suspenso, [1] Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. No es difícil encontrar por qué se hizo este silencio ya que en los siguientes versículos se nos aclara esta duda, como dijimos anteriormente, el séptimo sello dio lugar a las siete trompetas: "[2] Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas." Las trompetas tienen la función de advertir, anunciar, es decir, que ahora a través de algunos juicios se buscará que los malvados se arrepientan, aunque como podemos leer, los malos no quisieron arrepentirse, y por ello vino la ira de Dios (Ap. 9:21) lo más importante del silencio se nos revela a continuación, "[3] Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono." Aquí encontramos la figura del altar del Antiguo Testamento donde se ofrecía el incienso; el incienso era ofrecido en el lugar santo del tabernáculo (Hebreos 9:1-6) y en el altar de oro (Éxodo 30:1-10), pero el fuego era obtenido en el altar de holocausto en el atrio del tabernáculo (Éxodo 27:1-8; Levítico 16:12,13) Ahora bien, como podemos notar el incienso en Apocalipsis representa las oraciones de los santos (Ap. 5:8) a estas oraciones se agrego más incienso, e inmediatamente vemos que este sube a la presencia de Dios, "[4] Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos." ¿Por qué hubo silencio? ¿Qué representa esto? ¡Que Dios si escucha las oraciones!, el silencio fue para escuchar las oraciones de los santos, (esto es lo que representa el séptimo sello) ¡cuanto sufrían los cristianos!, estaban muriendo y era seguro que se la pasaban orando, Apocalipsis 2:10 nos dice: “sean fieles hasta la muerte”, y así fue, Apocalipsis 2:13 nos confirma como la iglesia de Pérgamo no negó la fe cuando murió Antipas el testigo fiel, ni aun en ese momento. Algunos otros morían en el circo romano, mientras que otros desfallecían en oración y al orar eran reconfortados, pero, ¿qué pedirían en oración? Los cristianos que ya habían muerto clamaban así; 6:10 "Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?"  si estos clamaban así ¿cómo pedirían los creyentes atribulados? estos que claman ya están cerca del Señor y aun piden la justicia de Dios, imaginemos los otros que estaban muriendo, ¡Gloria a Dios mis amados hermanos! las promesas de Dios son verdaderas (1ª Juan 5:14) perseverando en oración el cristiano recibirá respuesta y la respuesta a las oraciones no se hizo esperar, "[5] Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto." La respuesta de Dios fue el juicio contra los malvados, significa que quien se mete con los cristianos se mete con Dios, como resuenan las palabras de Gamaliel en estos momentos, “no seáis pues hallados luchando contra Dios” (Hechos 5:38-39) roma no estaba persiguiendo a los cristianos solamente, también se estaba metiendo con Dios y Él nunca desampara a sus hijos.

          Hoy podemos aprender a no dudar en oración, cuantos cristianos exclaman ¡Dios no me oye!, pero como hemos podido constatar eso es mentira, además claramente dice su palabra, “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.” (1ª Juan 5:14) el nos oye, no hay duda ¿y tú lo crees? Santiago 1:7 nos dice que quien duda no piense que recibirá cosa alguna del Señor, hermanos no nos cansemos de orar, aprendamos de los cristianos del primer siglo y de este pasaje, ¡que maravilloso es que Dios nos escuche!.    

 

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