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Mt. 24:21; Ap. 7:14.
Por Javier Barajas Jiménez
Por muchos años he escuchado hablar de la gran tribulación, yo mismo
alguna vez creí en ella, aunque no de la manera en que hoy lo publican
los Pentecosteses y demás denominaciones, el anuncio de guerras y de
que la tierra sufrirá terremotos y grandes devastaciones es la forma
común de evangelizar hoy día, el miedo es un gran ayudante en las
predicaciones de personas que en lugar de traer las buenas nuevas,
sólo se dedican a contar cosas que al oyente ignorante le aterran.
Por algún tiempo no me di cuenta, que en muchos
de los cantos que entonamos está esparcida la doctrina del rapto y la
gran tribulación, tenemos un canto que se llama “Ya Cristo viene” en
dicho canto se hace patente la doctrina de un gran tribulación y el
rapto.
“Ya Cristo viene señales hay, almas salvadas
viene a llevar, los que velaron se irán con él, los que durmieron se
quedarán” Coro: Me voy con él, me voy con él, yo no me quedo me
voy con él.”
Así como éste canto hay muchos más, en este
momento debe estar escuchando el canto de la gran tribulación, el cual
define de una manera clara, lo que muchos creyentes están esperando,
es decir, el rapto y la gran tribulación.
La palabra tribulación.
La palabra tribulación que tenemos en Mt. 24:9,
21, 29., es del griego “Thlipsis” que significa: “una presión” de ahí
que denota: aflicción, persecución y angustia. Nuestra palabra
española, se deriva del latín, tribulum, nombre del trillo que se
empleaba para separar la paja del grano. (DIB) Esta palabra aparece 45
veces en el Nuevo Testamento, la cual puede usarse para cualquier
persecución o aflicción que sufran los cristianos por su servicio a
Cristo, así que, de una manera sirve a Pablo para explicar lo que le
harán si baja a Jerusalén (Hechos 20:23) y por otra, para cualquier
hecho que nos produzca presión (2ª Co. 1:4) ya sean burlas o ataques
de parte de los incrédulos o perder la vida por amor a Cristo.
El cristiano sigue teniendo tribulaciones.
Así es, mientras sigamos en este mundo,
tendremos tribulación, muchos la vivimos aunque cada uno de distinta
manera, pero nunca hemos dejado de tener tribulación, sin embargo al
igual que Pablo debemos gloriarnos en nuestras tribulaciones. “Y
no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones,
sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba;
y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor
de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo
que nos fue dado.” (Ro. 5:3-5)
La gran
tribulación.
Ya que hemos entendido el termino
tribulación y aclarado que aun en este momento o más adelante nosotros
los creyentes seguiremos teniendo aflicción, podemos pasar a explicar
lo que realmente es: “la Gran Tribulación” Este termino no es
exclusivo para un solo evento, ya que en otra ocasiones se ha
utilizado para calificar tribulaciones que ya han pasado, dicha frase
en Mt. 24:21, es una hipérbole, es decir, una exageración que sirve
para describir los hechos por los cuales pasará la ciudad de Jerusalén
(Lc. 21:20) tribulación que en esos momentos estaba por venir (fue
dicha en el año 33 d. C. y por el mismo Señor Jesucristo) pero que
ahora ya se ha cumplido (en año 70 cuando fue destruida Jerusalén) y
nada tiene que ver con los gentiles, esa tribulación, es una
tribulación judía, es una tribulación pasada y cumplida.
Cuando las personas usan Mt. 24:21, para
pronosticar una gran tribulación que está por venir, usan mal el texto
y no se sujetan al contexto, los cristianos de hoy día nada tenemos
que ver con esa tribulación, he aquí algunas razones,
§
Esa tribulación es parte de
la profecía de que el templo de Jerusalén sería destruido. (Mt.
24:1-3)
§
Antes de la destrucción de
Jerusalén los discípulos serían perseguidos (Mt. 24:9).
§
Ellos y no nosotros,
contestaran inspirados por el Espíritu Santo (Lc. 21:12-15; Mc. 13:11)
§
Esa tribulación se cumplió
en aquella generación (Mt. 24:34).
§
“Pero cuando viereis a
Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha
llegado.” (Lc. 21:20)
Josefo en sus Escritos Esenciales dice
que cuando Jerusalén fue destruida “El número total de prisioneros
tomado durante la guerra fue de 97.000, y el de los que murieron
durante el asedio, 1.100.000.” (P. 352) Ese fue el resultado de la
gran tribulación.
En conclusión: Dicho evento nada tiene
que ver, con la segunda venida de Cristo, tampoco es algo que nos
concierne a los gentiles, es decir, todo aquel que no es judío, es una
profecía cumplida, y enseñarla de otra manera, es usar mal los pasajes
donde se habla de ella, simple y sencillamente si la Gran Tribulación
está por venir, Cristo no cumplió su palabra, pero esto no es verdad,
pues hemos probado que si la cumplió.
¿DOS GRANDES
TRIBULACIONES?
Aunque
usted no lo crea la Biblia utiliza el término gran tribulación para
dos hechos distintos, el primero como ya lo hemos visto, para la
tribulación que hubo en días en que fue destruida Jerusalén, y la
segunda la encontramos en Apocalipsis 7:14.
¿Qué diferencias vemos entre Mt. 24:21 y
Ap. 7:14? Las diferencias están en que la primera está en futuro y la
segunda en pasado, siempre y cuando nos basemos en la traducción que
presenta la Reina-Valera 60 de apocalipsis 7:14
§
“porque
habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido
desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.” (Mt. 24:21)
§
“Yo
le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han
salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las
han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Ap. 7:14)
La palabra habrá es del griego
“estai” y se deriva del verbo “eimi”, tanto en español como en griego,
el verbo está en tiempo futuro, para el tiempo en que Cristo está
profetizando dice: que el día que haya esa tribulación será una
tribulación grande.
Pero en apocalipsis 7:14, el verbo en la
traducción de la Reina-Valera “han salido” está en pasado, lo cual si
se tratara de la misma tribulación, nos daría a entender que en el año
33 aun estaba por venir, pero para el año 96 ya había venido, tanto
así que dice el pasaje: han salido.
Sin embargo el caso es distinto, como ya
lo hice notar anteriormente, en apocalipsis la gran tribulación es la
que los cristianos, en este caso judíos y gentiles, sufrieron a manos
del imperio Romano, en manos de Domiciano y de todo aquel que los
persiguió. La traducción de la RVR no es correcta, ya que el verbo de
donde tradujeron han salido, está en participio presente, indicando
una acción continua, en español debería ser traducido como un
gerundio: saliendo, en otras palabras: los que están saliendo, en el
momento en que Juan ve la gran multitud ellos todavía estaban saliendo
de la tribulación, es decir, esta no había terminado, seguían muriendo
cristianos en la tierra. Comparemos la traducción que da la NVI:
“Eso usted
lo sabe, mi señor --respondí. Él me dijo: --Aquéllos son los que
están saliendo de la gran tribulación; han lavado y
blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero.” (Ap. 7:14, Énfasis
añadido) ¿lo ve? Esa gran tribulación no puede ser otra más que la que
sufrieron los primeros cristianos en manos de Roma.
Habiendo explicado los dos pasajes donde aparece
la frase Gran Tribulación, queda descartada un gran tribulación
futura, pero no que el cristiano ya no sufra tribulaciones, esas,
seguirán hasta que Cristo vuelva, ya lo dijo el Señor Jesucristo:
“…En el mundo tendréis aflicción (tribulación); pero confiad, yo he
vencido al mundo” (Jn. 16:33) seguirán habiendo terremotos,
guerras, pestes, sin embargo eso no anuncia una gran tribulación, eso
es solamente muestra que el pecado siguen aun en el hombre, y que aun
no han permitido que el amor de Dios habite en sus corazones.
De esta manera hemos demostrado que lo que dice
el canto que en estos momentos estará escuchando, no es verdad, si
hubo grandes tribulaciones, en referencia a hechos específicos, pero
el rapto y la gran tribulación que en la actualidad se predica, no es
otra cosa más que imaginación de hombres o de personas confundidas,
que no usan bien la palabra de verdad, al lector que tenga esa
enseñanza y que la publique, le exhortamos a que reconsidere su
posición pues de lo contrario estará torciendo las Escrituras para su
propia perdición (2ª P. 3:16). A nuestros lectores que comparten la
misma enseñanza que la Biblia presenta, es decir, lo que aquí hemos
enseñado, les animo a que enseñen a los que han sido engañados, y que
lo hagan con mansedumbre. |