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EL MILENIO
Por
Javier Barajas Jiménez.
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Si se
hiciera una encuesta sobre cuál es el título más conocido del libro de
Apocalipsis, el milenio figuraría entre los primeros lugares, aun cuando en
el libro de Revelación no aparece la expresión “milenio” sino «mil años»
(Ap. 20:6).
El aspecto más discutido del tema del milenio es, si hace
referencia a un tiempo literal o figurado y cuándo ha de suceder su
cumplimiento, si ya pasó o todavía está por venir; la discusión se agudiza
cuando en este tópico se agregan otros como El Rapto o El Anticristo. Lo que
sucede en la mente de muchos de los creyentes que son testigos de tales
cuestiones, es que se deforma su visión en cuanto a los mil años que dice
Apocalipsis; hay quienes prefieren no creer en nada cuanto tenga que ver con
el tema o por lo menos no discutir al respecto, de modo que hay suficiente
confusión en ellos como para agregarle un ladrillo más a la estructura.
¿Cómo explicar los mil años de los que habla Apocalipsis 20 sin complicar
más las cosas? ¿Hay alguna explicación sencilla al respecto, que al mismo
tiempo sea clara, no simplista y que sea sana doctrinalmente hablando? En el
trabajo de INFORMAR a las almas en temas doctrinales es imperante que la
información que se les dé sea sencilla, de modo que esté al alcance del
entendimiento de la mayoría, esto no significa que las personas no deban
esforzarse por elevar su cultura y sus conocimientos cada día un poco más,
quien no mejora en sus estudios sobre la Biblia en realidad corre el riego
de quedarse como enano espiritual; pero habrá los que apenas inician, así
que a estos debemos darles un conocimiento más sencillo. Viendo está
necesidad es que en el presente artículo expongo de esta manera el tema de
los mil años de Apocalipsis, o como en la actualidad le llaman: El milenio.
¿Quiénes son los protagonistas?
Una de las primeras preguntas que vamos a considerar con el fin de facilitar
la compresión del «milenio», es a qué personas se refiere Apocalipsis 20
cuando habla de que reinarán con Cristo mil años; al mismo tiempo vamos a
informarnos más sobre los protagonistas y si se habla o no de ellos en
alguna otra ocasión en el mismo libro. Para tal efecto vamos a leer el
pasaje en cuestión y fijar sus límites:
«Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron
facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del
testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la
bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus
manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no
volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Ésta es la primera
resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera
resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que
serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.» (Ap.
20:4-6).
Una vez que revisamos el pasaje nos percatamos que los
protagonistas son: “y vi las almas de los decapitados por causa del
testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado
a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni
en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.”
(Énfasis añadido) así también se nos informa que los mil años es una
referencia al reinado de esas almas, y no a que Cristo reciba reino o que
inicie su reinado, en otras palabras, Jesucristo sólo se menciona como
asociación (“con Cristo”), pero son las almas las protagonistas del
pasaje.
Con el fin de que sepamos de qué almas se trata,
el apóstol Juan menciona la razón por la que fueron asesinados: “decapitados
por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios”, Esto es
suficiente para relacionarlas con otros dos pasajes de este libro, el
primero de ellos se encuentra en el capítulo uno versículo diez, el otro
está situado en Apocalipsis 6:9-11; En los dos casos encontramos hechos que
nos permiten identificar cuándo existieron las personas a las que se refiere
Apocalipsis 20, como también quiénes fueron sus asesinos.
El tiempo es el primer siglo, a finales del año
100 d. de C., puesto que Juan tiene una relación con estas almas: “Yo
Juan, vuestro hermano, y coparticipe vuestro en la tribulación, en el reino
y en la paciencia de Jesucristo, estaba en las isla llamada Patmos, por
causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.” (Ap. 1:9).
Juan está sufriendo en la persecución del primer siglo al igual que las
personas a las que él escribe, pues es «…coparticipe vuestro en la
tribulación…», además de que fue «…por causa de la palabra de Dios y
el testimonio de Jesucristo…» que estaba en la isla de Patmos, la misma
razón de que las almas de Apocalipsis 20 fueran decapitadas; esto sitúa a
las almas dentro del periodo de los primeros siglos, que fue cuando la
tribulación a la que Juan alude, ocurrió.
Por otro lado, es extremadamente clara la relación que hay
entre las almas que protagonizan los mil años que se profetizan en el
capítulo veinte con las que aparecen en la visión que se suscita cuando
Jesús abrió el sexto sello, en ese momento Juan vio unas almas debajo del
altar, y la relación que tienen no es simplemente la causa de la muerte,
sino también la manera en la que fueron ejecutadas, lo que deja claro que se
trata de las mismas almas:
«Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de
los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el
testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo,
Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran
en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que
descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de
sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.
» (Ap. 6:9-11).
La última frase del pasaje es a las que debemos
ponerle especial atención, porque especifica la manera en la que mataron a
estos cristianos. Otra versión de la Biblia nos permite conocer cuál es ese
modo en que les quitaron la vida: “Cuando abrió el quinto sello, vi
debajo del altar las almas de los que habían sido degollados....”
(Biblia Nacar-Colunga). Vuelva a leer Apocalipsis 20:4-6 para que confirme
que los protagonistas de los mil años fueron asesinados de este modo, no
necesitamos agregar nada a esto, salvo que había, según Apocalipsis 6:9-11
un número de muertos que debía completarse para que Dios vengara la muerte
de ellos y pusiera fin a la persecución.
Los protagonistas de los mil años que se
mencionan en el capítulo 20 de Revelación son los creyentes que sufrieron a
manos del Imperio romano y durante todo el tiempo y en los periodos que duró
esa tribulación; es ellos a quienes tales palabras sirvieron de ánimo. Una
vez que ubicamos a las almas que Juan vio, podemos comprender qué relación
tiene el reino mencionado en dicho texto y qué significado tiene en el
contexto cercano a los acontecimientos que les rodeaban.
Debo recordarle que Apocalipsis es un libro lleno
de símbolos, lo que significa que debemos movernos con cautela al momento de
estarlo interpretando, así como hacer caso a las reglas que nos proporciona
Jesús, Juan u otros en el libro, mientras se da la revelación.
¿REINARON O REINARÁN?
Una vez que identificamos a las almas bajo el
altar, veamos qué propósito tiene el mencionarles que reinarán con Cristo
mil años. En los versos donde se habla del «milenio» encontramos el verbo
reinar conjugado de dos maneras, la primera en pasado y la segunda en tiempo
futuro:
«…y vivieron y reinaron con Cristo mil años. […]
Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la
segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de
Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.» (Ap. 20:4-6).
¿Cuál es la razón de que aparezca el verbo reinar en dos
tiempos diferentes? La respuesta es muy sencilla, en el versículo 4 Juan
está narrando lo sucedido, por lo mismo es que dice “reinaron”, porque
contempla el punto como si ya hubiese ocurrido, este tipo de tiempo
(pretérito o pasado) es muy común en la narrativa.
En el versículo 6 usa Juan el mismo verbo en
futuro: “reinarán”, porque este funciona como una promesa, la visión que
tiene Juan aunque él ya la contempló toda, aun no ha pasado, todavía estaba
por cumplirse. El versículo seis sirve además para animar a los que vayan a
ser decapitados, pues tenga presente que mientras Juan está escribiendo el
libro de Apocalipsis muchos todavía no habían sido asesinados, entre los que
podemos contar a un hombre llamado Policarpo, (quien por cierto es muy
famoso en la actualidad al recordar su valentía durante el martirio de que
fue objeto) pero al igual que él había muchos otros que faltaban de morir,
así que los lectores de este libro se percataron de dos cosas: iban a morir
decapitados, pero tenían la oportunidad de reinar con Cristo si eran fieles,
ya que sólo aquellos a quienes mataron por causa del testimonio de Jesús y
por la palabra de Dios se les promete que reinarán con Cristo mil años.
Hendriksen comenta también a este respecto:
«Antes que decir «el emperador es Señor» o depositar incienso
en el altar de algún sacerdote pagano en señal de adoración al emperador,
los creyentes confiesan a su Cristo aún en medio de las llamas y cuando son
lanzados a las fieras en los anfiteatros romanos.»
¿Cómo podían ser parte de lo que en Apocalipsis
se llama «la primera resurrección»? La respuesta está en el mismo pasaje,
Juan usa esta expresión para calificar a la visión de las almas de los
decapitados, ya que el verso 5 dice: «Esta es la primera resurrección».
¡Usted no tiene que buscar en otro lado qué significa la anterior mención!,
Tampoco los requisitos para aparecer en ella, cuando Juan dice «Esta es»
nos indica que así se le llama al reinado de las almas.
Reinar con Cristo sólo puede ser posible siéndole
fiel, todo cristiano que cumple con esta categoría puede reinar con Cristo,
sin embargo la promesa de reinar en este pasaje no es otra cosa que una
recompensa por haber sido fieles durante la tribulación. Cada vez que los
primeros cristianos leían este pasaje algunas cosas se les recordaban: que
si tenían que morir, podían estar seguros que no era en vano y que pronto
iba a terminar tal martirio.
En Apocalipsis 20 encontramos la respuesta a las
almas que estaban clamando en el capítulo 6:9-11, y se le dice que reinarán,
¡Dios si responde al llamado de los que sufren!.
¿MIL AÑOS SIMBÓLICO O LITERAL?
El periodo al que hoy se llama «milenio» podemos decir con
claridad que es simbólico y para tal efecto voy a considerar como ejemplo
otro número que aparece en el libro de Apocalipsis, el cual nos permitirá
concluir que esta premisa es verdadera.
En primer lugar es reconocido por muchos de los autores de
comentarios sobre Apocalipsis que los números que en él se usan son
simbólicos, por esta razón digo que no tendría por qué ser de otra manera
con el número mil. Uno que nos permite establecer un buen ejemplo es el de
144,000 (ya sabemos la herejía a la que han llegado los Testigos de Jehová
por tomar tal número como literal); este número contiene la terminación de
miles, además de que tiene relación también con el número 12 (el cual
también es simbólico), así multiplicando 12 x 12, resultan 144 y
multiplicándole por mil tenemos 144,000.
Otro elemento que nos permite afirmar que «mil años» es
simbólico es el carácter del libro, por su naturaleza precisamente simbólica
es que Juan da una interpretación de la misma forma a las visiones recibidas
(Ap. 1:20; 17:15).
¿Qué simbolizan los mil años? estos tienen una relación
especial con «las almas de los decapitados» así que no perdamos de vista
esta relación, para efecto de no cambiar súbitamente de sujetos
mantengámoslo en la mente. Los mil años son el periodo simbólico que duran
las almas reinando y representa el periodo de paz que hay desde que el
Impero romano dejó de perseguir a la iglesia, hasta el día en que Cristo
regrese para hacer juicio a esta tierra (Ap. 20:11-15) es un número
simbólico como la mayoría de los que encontramos en el libro de Apocalipsis,
el cual significa un tiempo completo, la totalidad.
Esto nos indica que ya estamos viviendo en el milenio, así
que no abarca un tiempo literal de mil años. Ahora es, cuando las almas de
los decapitados están reinado, ellas están seguras ahora, la resurrección
representa su victoria; el tiempo de paz beneficia a los cristianos, no hay
ahora persecuciones levantadas por un imperio, tribulación todavía tenemos
porque la tribulación existirá mientras estemos en este mundo.
CONCLUSIONES.
Tres cosas son las que hemos considerado en especial en este
artículo, la manera en que las expuse fue la más sencilla posible, por lo
que no consideré algunas cosas que necesitarían de una mayor y más profunda
explicación; la primera de ellas fue identificar a quienes representan las
almas de los decapitados mencionados en Apocalipsis 20; la segunda mostrar
como fusiona la promesa de que reinarán con Cristo mil años; y la tercera
que los mil años son simbólicos.
Por medio de estos tres sencillos puntos, podemos comprender
parte de los mensajes que hay en el libro de Apocalipsis, sírvase usarlos
para seguir estudiando el libro.
Aun en Apocalipsis 20 encontramos un mensaje de victoria,
muchos han expresado que el libro de Revelación contiene un mensaje que trae
esperanza a toda alma atribulada, lo cual es correcto; aunque nosotros no
estemos siendo perseguidos por un Imperio, o por algún país, de cualquier
modo necesitamos aliento para continuar en nuestra lucha contra el pecado,
así que en Apocalipsis tenemos ejemplos vivos y eficaces para hacer más
llevadera nuestra tarea, sigamos fieles a Cristo, no retrocedamos ni un
paso, que lo único que nos espera es la corona, que es la vida eterna.
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