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Algunas de mis
convicciones
¡Soy Cristiano!
esta declaración la hago con mucho gozo, porque sé lo que
significa el tener los beneficios de la GRACIA de Dios en mi
vida; para convertirme y que me fuera otorgado este nombre,
tuve que aceptar las indicaciones que la Biblia establece
para llegar a ser discípulo de Cristo, ya que fue a estos a
los que se les llamó cristianos por primera vez en Antioquia
(Hechos 11:26). Al igual que mis demás hermanos creyentes,
fui sumergido en las aguas del bautismo para perdón de mis
pecados, obedeciendo así Hechos 2:38 y Marcos 16:16. Predico
en una congregación de la Iglesia de Cristo, la cual ha sido
parte importante de mi vida, en ella crecí y ahora tengo el
privilegio de ayudar y que los que la componen me amen
(Gracias hermanos, sé que también visitan mi Página). El
amor que se vive en la familia de Dios, sólo lo conocen
aquellos que son parte de la misma, no hay palabras que
puedan explicar y agradecer todo lo que Dios nos ha dado por
medio de ella. Bien se expresa el apóstol Pablo hablando de
este amor cuando dice:
«Porque
Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el
entrañable amor de Jesucristo.»
(Fil.
1:8).
Lo
predicación es mi pasión
Estoy
convencido que la palabra de Dios tiene poder para salvar al
hombre, que éste sin Dios está perdido, por eso la
predicación es la forma en que comunicamos las verdades
bíblicas que traen al hombre paz y bienestar espiritual. Yo
predico lo mismo en el púlpito que en la calle, en una casa
o en un auditorio, donde quiera que se me dé la oportunidad,
no importando si es en un estado del país o en otro; hasta
ahora Dios me ha permitido hacerlo, desde las colonias más
sencillas hasta aquellas donde abundan los vienes
materiales. La necesidad de Dios no distingue clases
sociales.
Reconozco la
responsabilidad de estar enseñando, sé que daremos cuenta a
Dios de ello, por lo que procuro hablar la Palabra de Dios
siempre en su contexto, empeñándome por no alterarla ni
menospreciarla. ¡Qué bendición tan grande cuando después de
predicar las personas se rinden ante Dios!, en el momento en
que dicen sí a la obediencia al evangelio de Cristo. Por lo
que seguiré predicando siempre ese evangelio que obliga al
hombre a aceptar sus culpas y a reconocer que sin la gracia
de Dios está perdido, en el que la resurrección figura como
punto central, porque por ella se nos promete que serán
vivificados nuestros cuerpos mortales (1a Co. 15:1-23).
Mi familia y
hermanos en la fe
Tengo ocho
hermanos, uno de ellos ya partió, está esperando la
resurrección de los muertos, era el más pequeño de todos,
Sergio Miguel Barajas. Los demás siguen al Señor y con ellos
comparto mi obra en el evangelismo y la congregación. El más
grande es José Manuel Barajas Jiménez, quien tiene una
familia con dos niños muy bellos.
Después está mi
hermano Omar, quien junto con José Manuel y yo predica en la
iglesia de Cristo en Yáñez. También se encarga del sitio
www.idcyanez.com,
además de la página de la Universidad de Predicación
Bíblica, la cual iniciará muy pronto sus clases.
Todos ellos han
sido parte importante de mi crecimiento como evangelista y
también en mis estudios sobre la Biblia, así como un gran
apoyo en la obra del Señor.
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